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Prioridades Actuales

La falta de tiempo es en realidad falta de prioridades – Tim Ferriss


Aún no terminamos el segundo trimestre del año, que es a partir de cuando me prometí que comenzaría a escribir nuevamente en mi blog personal. O por lo menos a partir de cuando comenzaría a pensar un poco más en lo que mostraré públicamente.

Sin embargo, creo que hay cosas que no puedo seguir posponiendo.

Así que quiero hacer públicas mis intenciones en varias áreas (que pueden o no ser de tu interés). Para claridad, pienso que también deberías hacer públicas las tuyas (puedes ponerlas en los comentarios).

Escribir más

Me encanta escribir y lo hago constantemente en una esfera privada. Quiero lograr darle una forma decente a muchas de las notas, artículos, ensayos y pensamientos para poder lanzarlas públicamente. No tengo ninguna misión en particular en estos momentos, porque estoy muy ocupado con la siguiente misión.

De seis a siete

Estoy dando los pasos que yo creo necesarios para convertir mi negocio actual de 6 cifras en una de 7 cifras (me estoy dando dos años para lograrlo). Esto pasa por tener un socio técnico (CTO) con el cual hace 4 semanas estoy negociando un acuerdo interesante para lograrlo. No ha sido fácil conseguir a quien considero una persona ideal para conseguir esta misión, y haberlo conseguido finalmente creo que tiene mucho que ver con el próximo punto.

Networking

He pasado por alto el networking durante al menos tres años mientras me ocupaba de otras cosas más importantes. Y me doy cuenta que el pequeño network con el que contaba antes de este período (de emprendedores, amigos y conocidos) es muy importante para hacer que las cosas importantes sucedan en mi carrera profesional y en lo personal. Por ese motivo le estoy dedicando el 2018 a aumentar el potencial de las redes de personas con las que puedo contar, y entonces podré…

Estresarme menos y confiar más

Como muchos de mis amigos saben estuve en Tokio durante por casi 2 semanas entre marzo y abril. Fue un tiempo fantástico y disfruté como hace mucho no lo hacía.

Para lograr la desconexión total tuve que delegar dos áreas vitales de mi negocio, algo que no fue nada fácil, pero que finalmente pude conseguir (si te preguntas qué, se trata de la administración contable y la administración técnica: servidores, etc.).

Fue un período estresante, pero muy productivo, en el sentido que me tomó bastante tiempo poner todo en marcha ( y aún estamos optimizando algunas cosas). Tuve que confiar en el trabajo de esas personas. Y todo ha salido bien. Ahora tengo más tiempo aún para pensar más y operar menos. Algo que tiene mucho que ver con….

Alcanzar mi plenitud física, mental y espiritual. “Mente sana in corpore sano”.

Durante los últimos 3 años me había tomado bastante en serio el ejercicio en mi vida diaria.

Al mismo tiempo cultivé una pasión loca por los libros de no ficción en los últimos 10 años (además por supuesto de escribir, algo que he hecho siempre).

Sin embargo, durante los últimos 6 meses me desorienté un poco y me ha costado retomar debido a una cantidad de tareas increíbles que me había autoimpuesto (por no delegar).

Estoy en camino a recuperar ese equilibrio, que esta vez quiero que tenga mucho más impacto.

Cada una de estas cosas tiene un scorecard personal. Pero para que tengas una idea de las locuras que estoy pensando para lograr todo esto, estoy pensando en dejar de tomar alcohol durante un período indeterminado de tiempo para tener una mente más «nítida».

Otras ideas menos extremas incluyen hacer algunas cosas como pintar (publico algunas cosas en twitter de vez en cuando) y evitar a toda costa compromisos que me generen cualquier tipo de estrés.


Creo que cada una de estas cosas me permitirán seguir haciendo lo que hasta ahora he conseguido: vivir una vida con pocas preocupaciones materiales, disfrutar más del día a día (especialmente cosas que en otras circunstancias podría odiar como un empleo, o hacer cosas que no quería hacer), tener amigos alineados con mis intereses, y por último la oportunidad de conseguir tener una vida extraordinaria e inspirar a otros a lograr lo mismo.


¿Cuáles son tus prioridades actuales?

Agobiados del mundo, haced esto

Si estás agobiado y sientes que ya no puedes más, debe haber alguna posible causa, o quizás varias.

En mi experiencia, a menos que se trate de algo realmente grave, las causas suelen ser bastante básicas.

A veces somos unos sims incómodos en nuestra propia piel.

Quizás dormiste mal, o comiste mucho, o escuchaste la canción equivocada en un momento vulnerable. Físicamente no estamos siempre al 100%. Es normal.

Tal vez abusaste de las redes sociales durante el fin de semana, o recibiste un email negativo de un cliente.

Lo cierto es que no estás pensando claramente.

Puede que tengas un conflicto de intereses entre lo que sucede en este momento y lo que quieres hacer, o hiciste algo mal y debes remediarlo.

O simplemente tienes demasiadas cosas pendientes. Demasiadas tareas. O te hace falta dinero. O no sabes cómo remediar la situación en la que te metiste.

O tal vez son todas estas cosas.

El problema viene cuando esto sucede durante varios días, semanas o meses seguidos.

¿Cómo solucionarlo?

Paso 1. Lo básico es lo físico

Lo primero que tienes que hacer es detenerte y entender qué está pasando y arreglarlo.

Si no te sientes bien físicamente, entonces duerme, o cúrate.

O todo lo contrario, haz ejercicio. Ve a correr.

Come bien.Mejórate.

Si era sólo esto, entonces ya está. No necesitas hacer nada más.

Si aún hay cosas que resolver, ve al siguiente paso.

Paso 2. Identificar el agente maligno

Ahora que estás pensando claramente es hora de entender qué es lo que te molesta.

¿Estás haciendo algo que no está alineado con tus propios valores?

¿Te sientes mal por algo que hiciste?

¿Hay alguna persona o cosa que no está a la altura de tus expectativas?

Identifica lo que pasa.

Haz una lista de las cosas que tienes que resolver y prepárate para el tercer paso.

Paso 3. Eliminar

[easy-tweet tweet=»Si nos toca eliminar muchas cosas, la tarea es tal que la dejamos llegar al punto de no retorno. » user=»fba» hashtags=»#1postxdia»» url=»http://flavioamiel.com/agobiado»]

El ejercicio de limpieza debe ser constante: mínimo mensual, máximo trimestral.

Más y podrá ser un impedimento para avanzar en el futuro.

Si llegaste al punto del cansancio, entonces toca eliminar magistralmente.

Parece un paso muy simple, pero no lo es.

Requiere que dejes de hacer TODO lo que estás haciendo para dedicarte a pensar cómo eliminar las cosas / relaciones / decisiones que tal vez funcionaron algún día, pero que ya no.

Si es una tarea que haces diariamente y te hace infeliz, entonces elimínala.

Si es un cliente lo que te está incomodando, entonces busca la forma de «despedirlo».

Busca la manera de eliminar todo lo que no te esté dando satisfacción.

Paso 4. Empezar de cero

Tras haber cumplido el paso anterior sentirás un GRAN alivio.

Ahora puedes comenzar de cero.

Sin estrés, sin cabos sueltos, sin nada pendiente.

Te volverás a ver de nuevo agobiada/o en algún momento y tendrás que repetir todos los pasos.

Lo importante es que el tiempo que pase entre ésta vez y la próxima sea más que el de la última vez.

De esta forma sabrás que estás creciendo.


¿Tienes más tips para lidiar con el agobio? Cuéntamelo en los comentarios.

30 días sin usar el móvil

No te voy a marear con muchas historias antes de decirte lo más importante:

  • Recuperé casi 80 horas de mi vida

  • Mi productividad aumentó 38%

Estas horas recuperadas serán invertidas en mi segundo experimento: 30 días haciendo 1-2h de ejercicio todos los días. Puedes seguirme en twitter para ver mi progreso.

Mi uso del móvil ahora será muy diferente. Conservaré sólo apps que me permitan pasar más tiempo como pensador.


Esta fue la captura de pantalla de la semana previa al experimento

62 horas. Mmmm algo está mal aquí….Captura de RescueTime

En esta captura puedes ver la cantidad de tiempo que estaba gastando entre el móvil y el ordenador semanalmente: 62 horas. Demasiadas para mi gusto.

Además, puedes ver el tiempo que gastaba en qué cosas: comunicaciones, utilidades, redes sociales, etc.

Hacia el final del post verás un diario semanal de todo el experimento con los resultados de las semanas 1, 2, 3 y 4. Además te muestro cómo se utiliza la herramienta.


Sobre mis días sin móvil

El tiempo que estaba pasando frente al ordenador y el móvil antes del experimento era vergonzoso.

No fue difícil recuperar casi 80 horas de mi tiempo. Y mi nivel de productividad se disparó aumentando cerca de un 38%.

Estos son los grandes beneficios que alcancé:

Socialmente

Me siento socialmente más hábil

Tengo ganas de compartir «más de lo normal» con mi entorno social físico.

No estoy «hablando» con alguien esperando a que la persona termine de hablar para escabullirme a ver el móvil y todas las notificaciones que me van dejando nervioso.

De hecho, ahora me pasa todo lo contrario. Pasados cinco minutos de una conversación, me apetece quedarme con la persona a profundizar más en los temas que discutimos. Todo gracias a que el sentido de urgencia de ver el celular ya no está.

Nuestros móviles necesitan constante atención. Y se la damos: creamos competencia entre un dispositivo electrónico y los seres humanos que nos rodean.

No me estoy refiriendo a los casos más obvios: a nuestros hijos exigiendo cuatro o cinco horas de merecida atención después de llegar de la escuela o a nuestros compañeros de cuartos o maridos o esposas. Me refiero a un ámbito aún mayor.

Me refiero a la enfermera o al cajero del supermercado y al valor del tiempo de la persona que está detrás de nosotros en la fila. O a la persona que está atravesando la calle mientras nosotros estamos muy ocupados haciendo like en facebook cuando casi la atropellamos.

¿Son todas estas personas menos importantes que un móvil? ¿Cuánto tiempo estamos perdiendo colectivamente y haciéndonos perder los unos a los otros?

Pero sobre todo: ¿de qué nos estamos perdiendo?

Tengo más paciencia

Después del experimento mi nivel de paciencia es de 7000 (antes era de 7).

Cualquiera que tenga un hijo y tenga algún tipo de vicio con el móvil va a entender perfectamente.

Más de una vez me he descubierto de mal humor con mi entorno familiar porque hay alguien me está  haciendo luchar mentalmente contra el aparato. Sé que es éticamente cuestionable, pero cuando me trato de concentrar en algo y están constantemente desviando mi atención me pongo de mal humor. Mi paciencia «se agota».

La mayor beneficiaria de este buen humor es, por supuesto, mi hija.

Hago más cosas

Con la gran cantidad de tiempo que tengo ahora, estoy haciendo cosas que antes no hacía tan seguido: jugar, cocinar, arreglar cosas en casa, resolver asuntos domésticos más rápidamente, etc.

¿Placebo o efectos reales?

Hay otras cosas que han pasado y que sin importarme sin son una consecuencia directa o puro placebo hacen que mi vida sea más fácil para mí y para los míos:

  • Presto mucha más atención a las pequeñas cosas
  • Me divierto tratando de entender lo que está pasando a mi alrededor
  • Mis sueños son ahora más vívidos
  • Mi memoria de corto plazo tiene un mejor desempeño
  • Puedo atender cosas domésticas mucho más rápidamente
  • Dejé de tener prisa

Profesionalmente

Concentración más profunda más rápidamente.

Mientras menos distracciones tenemos más fácil es conseguir el estado de concentración total (lo que los americanos llaman estar «en la zona»).

La cantidad de espacio mental va más allá del simple consumo de contenidos a través de los dispositivos.

Hay otros beneficios «colaterales». Por ejemplo: la batería del móvil dura 3-4 días. Ese «stress» ya no existe.

Foco en lo realmente importante

Durante mis años emprendiendo lo único que he descubierto que puede hacer realmente una gran diferencia en mis negocios es enfocarme en las cosas que realmente importan: pequeños detalles que en gran escala pueden hacer una diferencia

Con la llegada del móvil he exagerado en conocer todos los detalles y he pasado a ser un completo obsesivo-compulsivo buscando cada pequeña cosa que puedan hacer la diferencia.

Con este comportamiento me comencé a perder de las cosas más importantes, tanto del negocio como de mi vida.

Irónicamente, perdí el foco.

Sin móvil pude enfocarme de nuevo al 100% en las cosas que realmente importan.

No estoy perdiendo el tiempo con noticias, emails, notificaciones, redes sociales o cosas que no me ayuden a hacer crecer mi negocio.

Hay bastante gente cabreada conmigo porque no estoy en instagram o porque no  les respondo en Whatsapp. No me importa.

El mundo no se ha caído y ahora mi tiempo, es MI TIEMPO.


Tracking de horas que pasamos frente al móvil / ordenador

Es la primera pregunta que me hicieron cuando publiqué el reto en twitter y facebook  ¿Cómo registraste las horas que pasabas frente al celular?

Para entender mejor el tiempo que pasas online puedes usar RescueTime.

Te recomiendo que lo uses durante algunas semanas para que establezcas tu propio «ranking» de productividad.

Es bastante simple: luego de usarlo durante un tiempo, el mismo software califica algunas páginas con niveles de productividad, o de poca productividad.

Luego, personalmente se pueden ajustar de acuerdo a cómo consideramos el uso de cierta aplicación, página web, etc.

Los niveles son cinco:

  • Very productive
  • Productive
  • Neutral
  • Distracting
  • Very Distracting

El uso del software es gratuito y tiene una versión premium con más características.

Yo uso RescueTime desde el 2.009. Activo la versión premium cuando las cosas (o mejor dicho, YO) «se salen de control».

La mayoría de nosotros somos lo suficientemente miserables como para no pagar por esta herramienta y quedarnos con la versión gratuita.

Eso es porque no valoramos nuestro propio tiempo. Pero después de las 80 horas del tiempo que he «recuperado» haciendo este tracking, y tomando en cuenta lo que cuesta mi hora de trabajo, pagar los 9$ mensuales que cuesta me parece una ganga. Especialmente si ahora tengo tiempo para desarrollar más ingresos pasivos.


¿De verdad no usaste el móvil durante 30 días?

Antes de hacer el experimento no me impuse ninguna regla para hacerlo.

Encendí el móvil quizás unas 5 o 6 veces durante el experimento y sólo lo usé para llamar uber, verificar una información importante en el email mientras hacía un trámite en la calle, y comunicarme con una persona.

Esto me sirvió también para entender qué herramientas son absolutamente necesarias para mi vida post-experimento.

Si sólo pudiera tener tres apps en el móvil, serían: Uber, Google Maps y Slack.


Diario del experimento

Semana 1

Esta es la captura de pantalla UNA SEMANA después de comenzar el experimento:

En esta primera semana he recuperado 20 horas de mi tiempo (!!!), de las cuales una gran parte vienen del móvil.

El «pulso de productividad», evidentemente, ha tenido que mejorar. Apuesto a que será bastante mejor hacia el final del experimento. De momento, hasta pienso que estos números tendrás consecuencias irreversibles en el uso de las redes sociales y el uso del móvil.


Semana 2

Esta es la captura de pantalla DOS SEMANAS después de comenzar el experimento:

En esta segunda semana he recuperado 22 horas de mi tiempo.

El nivel de productividad ha subido un 6%. Ese es un efecto muy notable, especialmente porque mientras menos distracciones tenemos más fácil es conseguir el estado de concentración total (lo que los americanos llaman estar «en la zona»).


Semana 3

En esta tercera semana he recuperado 12 horas de mi tiempo. 10 menos que la semana anterior.

Esta semana he tenido que usar un par de veces el móvil porque necesitaba usar UBER. Uno de los problemas de iniciar el móvil después de tantos días, es que el mismo demora varios minutos en sincronizar con las diferentes apps. He resistido la tentación y no he usado el móvil para nada más que llamar el automóvil.

Esta semana mi productividad ha subido a un pico de 71. Por este motivo y muchos otros, creo que mi relación con el celular no volverá a ser la misma. De hecho, ya decidí que voy a hacer el experimento «permanente».

Estoy preparando una estrategia para lograr ser una persona funcional cuando comience a usar el móvil de nuevo, que incluye eliminar algunas aplicaciones y enfocarme en aquellas que me hacen realmente productivo. La semana que viene, cuando termine el experimento y comience de nuevo a usar el celular, entenderé cuál será la mejor forma de hacer esta transición.


Semana 4

En esta cuarta semana he recuperado 18 horas de mi tiempo.


Si te gustó éste, quizás quieras ver mis otros experimentos de 30 días.

De Operadores a Pensadores.

Pasar de ser operadores a ser pensadores es probablemente el cambio de paradigma más importante en décadas. Y debemos adueñarnos de él como si de él dependiera nuestra vida. Porque, de hecho, nuestra vida depende en muchas maneras de esta transición.

Desde que somos pequeños nos gusta pensar que somos diferentes y que por ello somos especiales. Sin embargo, caemos todos en el mismo juego: no queremos arriesgar nuestro status quo, no queremos diferir del pensamiento del grupo, no queremos ser rechazados.

Después de todo queremos pertenecer a algún equipo.

Aunque parezca muy raro, y después de tanto tiempo pensándolo, realmente no queremos ser diferentes. Y así es como nos vamos convirtiendo en operadores: operamos la maquinaria social como nos han enseñado. No arriesgamos mucho. No levantamos la voz para defender nuestros valores. Nos mimetizamos.

Un operador es entonces un individuo que se cuestiona pocas cosas. Tiene en alta estima a cierto grupo de amigos, jefes o superiores donde hay alguno que otro pensador. El resto, como él, son operadores.

Ser un operador no es algo malo. Es simplemente un estándar.

Generalmente no es una elección. Tan sólo sucede.

Todos somos operadores en mayor o menor medida en varias áreas de nuestras vidas.

Sin embargo, si pasamos de ser un operador a ser un pensador, varias cosas pueden cambiar.

Mientras menos control tengas de tu esfera personal y mundo interno más cercano estás de ser un operador.

Puede que aún te estés preguntando: ¿pero de qué habla este tío?

Por eso he elaborado una serie de frases que resumen a un Operador:

  • Un operador es aquel que no toma responsabilidades.
  • Un operador es al que le preguntan “¿qué comemos hoy?” y siempre responde: “no sé, decide tú”.
  • Un operador no actúa sin pedir permiso.
  • Un operador es reemplazable.
  • Un operador hace “like” y comparte contenidos de otros en sus timeline de facebook.

Los operadores además, pueden tener ciertos vicios:

  • Son esclavos de la maquinaria de la intoxicación y la infoxicación
    • Están embobados con redes sociales, televisión, shopping malls y noticias.
  • No gestionan bien sus recursos
    • Generalmente tienen deudas que les cuesta mucho pagar.
  • Se quejan constantemente
    • Le echan la culpa de todo a todos y no hacen nada por cambiar su situación.
  • Gritan en vez de hablar
    • Generalmente porque no tienen argumentos.

Puede que te sientas identificado con algunas de éstas cosas.

Podemos ser las dos cosas simultáneamente: puedes ser pensador en el área de finanzas personales, y también ser un operador en el área de responsabilidades alimenticias de Tu Cuerpo, Inc.

Lo importante ahora es que domines cuántas áreas consigas bajo el esquema de un pensador.

Porque el problema es que el mundo ya no necesita más operadores.

De hecho, los operadores somos tantos, en tantas áreas, que valemos poco.

Es por eso McDonalds es la comida más barata del shopping mall.

Por eso facebook es gratis.

Cuando aceptamos dejar pasar la ocasión y comer en McDonalds nos convertimos en operadores de esta grande maquinaria donde damos nuestro dinero a cambio de nada.

Nosotros somos el producto que mantiene facebook vivo y facturando de manera descomunal constantemente. Sin embargo, no nos pagan por ello.

Queremos ser pensadores porque es un paso importante en el futuro cercano.

Desde el punto de vista humano, el desarrollo de un pensador debería ser su estado natural. Por eso muchos hemos sido pensadores anteriormente (generalmente hasta la adolescencia).

Si no lo recuerdas, aquí un listado recordatorio:

  • Un pensador es aquél que resuelve problemas.
  • Un pensador es el que siempre sabe cuál es el próximo paso. Y si no lo sabe llegará a la conclusión correcta.
  • Un pensador es el que lee, analiza, estudia y saca conclusiones (no vale hacer alguna de las cosas por separado).
  • Un pensador es el que crea significado y lo plasma en su obra de arte.
  • Un pensador que identifica movimientos sin copiar lo que dicen los medios o hacedores / formadores de opinión.
  • Un pensador tiene criterio propio.
  • Un pensador no pide permiso.
  • Un pensador es el que crea sus propios contenidos de manera tal que otros hagan “like” y lo compartan.
  • Un pensador tiene un plan, una visión.

¿Por qué es importante ser un pensador y dejar de ser un operador?

Debido a la inevitable automatización de los empleos, es vital convertirse en un pensador.

El pensador tendrá derecho de palabra antes que un operador, porque los operadores serán máquinas.

El pensador tenderá a ser más feliz, pues se verá realizado en la búsqueda de su propio yo. Cultivar la mente es lo que nos diferencia de otros mamíferos

Cuando somos pensadores entendemos el mundo de una manera más completa.

Una de las cosas más interesantes de los pensadores es que pueden convertir a muchos operadores en pensadores. Sin embargo, si la persona no quiere convertirse en pensador, nada sucederá.

Los emprendedores están «de moda» y son unas pseudo-estrellas del mundo actual (Elon Musk, Warren Buffet, etc.) porque son la evidencia más obvia de por qué es importante convertirse en un pensador: alguien que busca una solución, la piensa, la trabaja, la optimiza, y luego desarrolla sistemas para ser operados por, claro está, operadores.

Los artistas como Banksy pensaron más allá del graffiti convencional, buscaron un mensaje y ayudan a otros operadores a «pensar». Porque «pensó» nos gusta su arte. Por eso sus obras valen lo que valen. El arte sin fondo no toca a nadie.

Este par de ejemplos que acabo de dar creo que te dan una mejor idea de lo que quiero decir. Pero si a todas éstas aún no entiendes la diferencia, te lo diré en dos líneas:

Para ser un pensador hay que pensar.

Para ser un operador no.

5 razones por las que ser empleado es una mala idea

Muchas veces el empleo parece un tipo de “esclavitud” moderna.

Somos “entrenados” para actuar de una manera y obedecer ciertas reglas, tenemos un jefe (amo) al cual tenemos que reportarnos de diferentes maneras y que, además, es dueño de nuestro tiempo (nuestro collar está sujeto por un teléfono al que ¡cuidado si no respondemos a tiempo!); la empresa para la que trabajamos se queda con un gran pedazo de lo que generan nuestras labores para alimentar a otros empleados, inversionistas y jefes.

Todo esto sin hablar del pánico que nos da perder nuestro empleo para mantener a nuestra familia o nuestros gastos mensuales.

Somos esclavos modernos en busca de seguridad. Una seguridad que por cierto, ya nadie puede darte: el 47% del empleo está en riesgo de ser automatizado.

Entre el año 2003 y 2007 trabajé en una organización que no me pagaba un mejor salario porque “no estaba graduado”.  

Un factor que no afectaba en lo absoluto la calidad del trabajo que entregaba.

El único motivo por el que el dueño de esta empresa no me pagaba más era simplemente porque no le daba la gana.

Pero 4 años de una vida es mucho tiempo para haber sido subpagado. De hecho, suponiendo que tenemos 50 años para desarrollarnos como profesionales, es casi el 10% de una vida laboral

Para recuperar el tiempo perdido, tengo años ideando varios tipos de ingresos pasivos que generen un mejor flujo de caja para mi vejez y poder dejar un legado.

En lo personal, después de casi 9 años trabajando de manera independiente descubrí que ya no puedo ser empleado.

A estas alturas del juego, no soportaría que otras personas determinen cuánto valgo: cuando estás en una organización siempre habrán razones para pagarte menos.

Los motivos suelen ser varios: sociales, políticos, decisiones de negocios, etc.

[easy-tweet tweet=»Muchas veces el empleo parece un tipo de “esclavitud” moderna.» user=»fba» hashtags=»NoDineroNoTrabajo» url=»http://flavioamiel.com/5-razones-por-las-que-ya-no-deberias-ser-un-empleado/»]

1. Un negocio existe para hacer dinero, no para hacerte feliz

Las empresas tienen que crecer, y para crecer siempre van a buscar minimizar sus costes y maximizar sus ingresos, exprimiendo al máximo cada recurso: tú eres uno de ellos.

Nunca ganarás más que tu jefe.

Cuando se tiene un empleo, hay todo un entramado social / corporativo que puede detener tu carrera ascendente.

Para empezar siempre tendrás un jefe: si tú subes en la escalera corporativa, a menos que estés buscando un ascenso en otra área de la empresa, generalmente significa que tu jefe perdería su puesto, con lo que traspasar ese límite será todo un reto, en el cual tendrán que darse ciertas condiciones para ser posible.

2. Nunca alcanzarás tu potencial máximo

Conozco personas que están siendo “entrenadas/domesticadas” durante 5, 10 ó 15 años para reemplazar a sus jefes que «pronto» se retirarán.

Me parece una bonita forma de estructura empresarial, pero muy injusta.

¿Por qué detener la ambición de un individuo, sin permitirle alcanzar su potencial máximo?

¿Por qué detener tu crecimiento personal, profesional y monetario? ¿Por qué habrías de perder tu tiempo en una empresa que no sólo será dueña de tu tiempo, sino que además está tratando de empujarte hacia abajo para poder cumplir sus “objetivos”?

Otras personas evalúan tu trabajo, muchas veces sin asideros reales y en ocasiones de manera totalmente subjetiva que generalmente representan el interés personal.

Además, por algún extraño motivo, los peor pagados terminan haciendo el trabajo de los que tienen una mejor paga.

Nadie se queja de su trabajo y dice: «quiero ganar menos dinero«. Al contrario. Y muy pocas de esas personas les pagan lo que creen que valen.

En países como España, los niveles de insatisfacción laboral son de casi el 70%. Y el 25% de las personas refieren la remuneración como uno de los principales factores de esta insatisfacción.

Lo que es peor: 19% reporta querer mejorar su desempeño por miedo a perder el empleo. El miedo puede ser un buen motivador, pero no sé si en este ámbito sea lo mejor.

En mi caso en particular, hay años en los que puedo generar cinco veces más ingresos de lo que me pagaría el mercado local por realizar el mismo trabajo. Ya no tengo miedo.

3. Tu empleo será automatizado

Puede que tengas un empleo porque te parece más seguro. Y puede que lo sea en el corto plazo. O que quizás no conozcas alternativas. Pero en el largo plazo la historia suele ser otra: tu empleo será automatizado dentro de muy poco.

Uno de los motivos por los que los empleos serán automatizados es porque ya no existe la necesidad de tener una persona operando «el sistema» constantemente.

Un sistema automático suele ser más barato en el mediano-largo plazo, puede trabajar 24 horas, no crea sindicatos, no tiene vacaciones y no cobra meses extra, seguridad social ni fondo de compensación.

Para satisfacer la necesidad de innovación con la que se está moviendo el globo, eso significa entonces que muchas empresas tendrán que cambiar la forma como hacen sus negocios, y tendrán que invertir en sistemas para automatizar sus procesos.

En esa transformación perderán dinero, porque invertirán en nuevas y costosas tecnologías. Cuando la transición esté hecha, a menos que seas de vital importancia, serás despedido sin ninguna compasión o humanidad.

Otras empresas no darán el paso y no automatizarán sus procesos por miedo a lo novedoso. Es entonces cuando, para poder mantenerse competitivos (y poder pagarle a sus inversores), las empresas activarán tu miedo y te bajarán el sueldo “si quieres continuar en la empresa”. Esto, claro, hasta que quiebren o tengan que reinventarse.

4. El valor de tu hora de trabajo ≠ el valor de tu trabajo

Hay varios motivos por los que cambiar tiempo por dinero es una muy mala idea. El motivo principal es porque el valor que le das a tu hora de trabajo no tiene nada que ver con el valor real de tu labor.

Yo aún cometo la estupidez de cambiar mi tiempo por dinero. De las cosas más difíciles que hago es ponerle valor a mi hora.

Hay veces en que puedo tomarme 1 hora en revisar algunas cosas de mis diferentes negocios online y descubrir pequeños detalles que me generan una cierta cantidad de dinero anualmente. Generalmente se trata de ingresos de 3, 4 o 5 cifras.

¿Cuánto se supone que debo cobrar por hora? Veo muy difícil que alguien me pague 3 cifras de euros o dólares por hora. Porque todos queremos disminuir lo máximo posible el coste de lo que pagamos para poder minimizar el riesgo y verle un retorno positivo a nuestra inversión.

5. No trabajo, no dinero

El otro motivo por el que es una mala idea cambiar tiempo por dinero es porque sólo recibes dinero cuando estás trabajando.

Así que si vas a cambiar tu tiempo por dinero, es mejor que cobres muy bien. Dos o tres veces lo que crees que vale tu hora.

De esta manera podrás crear un buen colchón para entonces comenzar a crear nuevas herramientas que te permitan estar en una mejor posición dentro de algunos años.

OK! Me convenciste: ¡ya no quiero ser un empleado! ¿Qué hago ahora?

En lo que te sea posible, crea herramientas que te permitan ingresar dinero sin trabajar activamente.

Esta transición, según Robert Kiyosaki (y según mi propia experiencia también) generalmente se da así:

  • de empleado a freelancer
  • de freelancer a dueño de negocio y
  • de negocio a inversionista

Es cierto que muchas personas ni saben por dónde empezar. Pero es muy fácil: tan sólo piensa en la manera más fácil de seguir haciendo lo que haces en tu empleo y cómo lo transferirías a un elemento de valor que se pueda automatizar (eventualmente) a través de Internet.

Es cierto que te tomará algún tiempo y esfuerzo dar inicio a este tipo de transición, pero pronto valdrá la pena.

Pongamos el caso de este blog: en este momento genera cero euros (11/01/2017). Pero apuesto a que si sigo escribiendo posts como éste, que generan valor, te hacen pensar, te ayudan a crecer, a creer y te motivan a generar ingresos de una manera u otra recibiré más de lo que me hubieran pagado por escribirlos: bien sea a través de algunos de mis cursos o nuevos lanzamientos en el futuro, venta de nuevos infoproductos que tengo en mente, vendiendo quizás nuestros servicios de WordPress o a través de algún otro sistema de afiliados. No lo sé aún.

Las opciones son ilimitadas.

Con la ventaja de que es una inversión de tiempo hecha una sola vez, y el potencial de ingresos es ilimitado en la línea de tiempo (y cuyos derechos de autor puedo pasar a mi familia al morir).

No me gusta lo que dices.

Hace algunos días publiqué parte de este post en varias redes sociales y recibí varios comentarios. La mayoría con sentimientos encontrados.

Si te hace ruido este post, es un llamado de atención de tu propio espíritu para intentar escapar al engaño del empleo.

Si no sabes aún cómo escapar, o disfrutas lo que haces, quizás no es absolutamente necesario que lo dejes, pero es buena idea explorar múltiples ideas que te permitan crecer en otros ámbitos en caso de que tu empleo corra el peligro de la automatización o estés siendo terriblemente explotado por tu empresa.